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Seguimos con la serie de artículos dedicados a la posible existencia de Dinosaurios en el Continente africano. Hoy hablaremos del polémico Kasai Rex, que ha sido descartado por los propios criptozoológos como críptido. Con este artículo se pretende denunciar las intoxicaciones que sufre esta disciplina por parte de aventureros o gente que quiere hacer fortuna a costa de una displicina tan seria como cualquier otra.

En 1932, el sueco John Johansson y un sirviente viajaban por el valle de Kasai en el Congo Belga, hoy República Democrática del Congo.  Vieron un rinoceronte pastando y temerosos de que la bestia les atacase, optaron por rodearlo con mucha cautela, cuando de la espesura surgió una gran criatura que atacó al rinoceronte. El sirviente huyó, pero Johansson se desmayó. Cuando recuperó la consciencia, hayó al monstruo devorando al rinoceronte. Johansson dice que era rojo con rayas negras, con un morro con numerosos dientes, mediría cerca de 13 metros de largo y tendría las patas gruesas como un león.

Johansson lo tuvo claro y no vaciló: había visto un Tyrannosaurus Rex. ¿Qué otro animal podría cazar a un rinoceronte? Incluso se aportan dos fotos de Kasai Rex: una de ellas (que no puedo adjuntar aquí) muestra a una criatura parecida a un Tyranosaurio sobre los restos de un rinoceronte. Sin embargo, es la segunda de ellas (aquí os paso el enlace http://www.geocities.com/capedrevenger/Johnson_hoax.jpg) la que muestra lo que de verdad es el Kasai Rex…

… No es un Dinosaurio, como es el caso del Kongamato o el Mokèlé-Mbèmbé, pero tampoco es una especie nueva de animal. El Kasai Rex de la foto que estaís viendo es un Lagarto Monitor, un pariente africano del monstruoso Varano de Komodo. Johansson no era Cripzoológo, era un aventurero que poseía una plantación en el Congo Belga y que seguramente se quiso hacer rico, “vendiendo” la historia del Kasai Rex con un burdo montaje fotográfico. Las fotos serían las pruebas definitivas, pero si nos fijamos bien en la foto, el animal que está encima del “rinoceronte” no encaja para nada con la imagen que tenemos del Tyranosaurio.

La Criptozoología se ve muchas veces intoxicada por individuos como Johansson, que buscando fama, prestigio o dinero inventó esta historia. No hay Tyranosaurios en África. Lo dijeron los zoológos. Y también los criptozoólogos serios. Hoy día el Kasai Rex está defenestrado en la Criptozoología y si ha pasado por esta Bítacora es por que he pensado que su Historia sería buena para defender a la Criptozoología (los Criptozoólogos no investigan el primer testimonio sobre un animal fantasioso que les cuente, si no que contrastan) y para advertir a los seguidores de esta disciplina de individuos como Johansson.

Continuamos con la serie de artículos referentes a la posible existencia de Dinosaurios en África. Una idea, como hemos dicho, atrayente. De hecho, si muchos de nosotros tuviésemos que poner a un dinosaurio en el mundo sería en una selva frondosa, como las del África Central. Ya hemos visto como se ha intentado como se ha identificado al Mokèlé-Mbèmbé como un brontosaurio, no se ha dudado en volver a repetir la identificación “animal misterioso= dinosaurio”.

En esta ocasión hablaremos del Kongamato, no tan conocido como su ilustre “primo” el Mokèlé-Mbèmbé. Su nombre viene a significar “rompe botes”. Anduvo perdido en las nieblas del anonimato hasta que en 1923, cuando la expedición encabezada por Frank H. Melland volvió con varios testimonios de índigenas de la región pantanosa del río Jiundú, pequeño afluente del río Zambeze (en el noreste de la actual Zambia) que describieron al Kongamato como un reptil con alas de murciélago y un largo pico lleno de dientes. Habita en Angola, Zimbabwe, República Democrática del Congo, Namibia, Tanzania y Kenya.

¿Qué puede ser el Kongamato? Melland mostró a los índigenas un libro de animales prehistóricos y éstos, sin vacilar (y con el valor que debe de tener su testimonio, pues son buenos conocedores de la fauna local) señalaron el dibujo de un Pterodáctilo y murmuraban “Kongamato, Kongamato”.  Además la descripción del Kongamato encaja con el aspecto de este animal. Sin embargo, no hay ninguna prueba contudente que asevere esto, además la existencia de otro animal de similares características en los mismos lugares inclina a quien esto escribe a pensar en que es otro animal.

Otro animal como un Murciélago gigante. No es una idea descabellada, la mitología del África central está plagada de mitos acerca de un murciélago gigante que ataca a personas. Esto también encajaría con el Kongamato pues en una ocasión, índigenas de Zambia y Zimbabwe afirmaron a reporteros de la BBC que el Kongamato atacaba a humanos, especialmente bebés. Existe un críptido en esta misma zona llamado Oliatu, que es también un murciélago gigante y al que dedicaremos un capítulo aparte. Esta opción sería la más factible, pues sin dudar de que los nativos vieron un animal diferente, bien es cierto que el murciélago se parece mucho a un Pterodáctilo. Una aventurada hipótesis: durante mucho tiempo se pensó que el Pterodáctilo dormía colgado boca abajo de los árboles, como un murciélago. Posiblemente (y digo posiblemente), Melland mostrase a los nativos ilustraciones de un Pterodáctilo colgado bocabajo, lo que “confundió” a los índigenas que identificaron al prehistórico reptil con el Kongamato. El registro fósil nos daría la razón pues en el pasado existieron murciélagos gigantes y hay una especie documentada (el zorro volador) que mide dos metros de envergadura, solo que no es carnívoro, es frugívoro. Es posible que la ferocidad a este animal sea atribuida.

Otros expertos piensan que se trata de un Ave gigante y que los rasgos reptilianos serían inventados. O que es un animal normal, una grulla quizá, confundida por alucinaciones ópticas que delatan a un ojo mal entrenado.

Empezamos con un Pterodáctilo y acabamos con un Murciélago gigante, algo mucho más factible. Las selvas de África encierran muchos secretos que muy poco de nosotros alcanzaríamos a entender. Entre ellas muchas especies de animales, desconocidas para la ciencia ¿Podría ser el Kongamato una de ellas? Podría…

¿Ocultan las selvas de África central los últimos vestigios de una especie de animales irrepetibles? ¿Burlaron los dinosaurios a la extinción en las frondosas selvas de África? La idea parece seductora. Pese a la colonización y las misiones de exploración, África es aún hoy un continente indómito y en muchos de sus lugares no han sido hollados por los pies del hombre.  África, la cuna de la Humanidad misma, guarda miles de secretos que aguardan al audaz para descubrirlos y publicarlos. Este es el continente que cuenta con una riqueza animal tremenda y puede, que si los testimonios de los nativos y las aseveraciones de algunos Criptozoológos son ciertos esta riqueza se vería incrementada al ser el último bastión de una estirpe de animales que en su día gobernaron la Tierra: los Dinosaurios. Durante una serie de post intentaremos investigar sobre los críptidos que viven en África y que muchos toman por Dinosaurios.

El primero de ellos sería el más famoso: el Mokèlé-Mbèmbé (el que detiene ríos  en lengua lingala). Es un animal presente en cientos de mitos de distintos pueblos del África central, pueblos dispersos entre sí y que díficilmente se veían salvo por algún que otro intercambio comercial. Si bien sería innegable la existencia de una matriz cultural común, la fidelidad en las descripciones nos lleva a pensar que el Mokèlé-Mbèmbé es algo más que un animal mítico. Y si lo fuese, tiene que tener una base de realidad y tendríamos que ir a ella para descifrar este enigma.

La descripción que nos arrojan los nativos de la zona (está especialmente arraigado en la cultura pigmea) nos hablan de una animal mucho más grande que un elefante (de unos cuatro a seis metros de alto, por cinco a diez de largo), dotado de un largo cuello y flexible y de una cola musculosa como la de un cocodrilo. Suele contar con un enorme diente, aunque en otras versiones es un cuerno. Su dieta es hervívora, saliendo del agua a la orilla para comer vegetales, aunque hay versiones en las que se dice que caza hipopótamos y humanos. Muchos pescadores nativos evitan las zonas del río donde vive el monstruo.

Los primeros informes a Europa llegaron en 1776, cuando esta historia fue tomada en serio fue a comienzos del S.XX cuando las autoridades coloniales alemanas, así como algunos zoos deseosos de tener al animal en su colección , organizaron expediciones para capturar al animal. Ninguna de ellas tuvo éxito. Es más, Hans Schomburgk, un experto cazador contratado por el Zoológico de Hamburgo para hacerse con algunos ejemplares para su colección llegó a afirmar: ” Los nativos que desean complacer al visitante blanco y al mismo tiempo esperan alguna recompensa valiosa están demasiado dispuestos a garantizar que conocen un animal de piel azul, seis patas, un solo ojo y cuatro colmillos. El tamaño de la bestia dependerá de quien lo pregunte. El nativo dirá lo que el hombre blanco desea escuchar”. La verdad es que los argumentos de Schomburgk son contundentes y las expediciones que siguieron a la suya han vuelto con las manos vacías y sin ninguna prueba contundente para probar las existencia de la bestia avalan las afirmaciones del cazador alemán. Pero…

Pero… es muy complicado creer que muchos pueblos dispersos den un retrato tan fiel de un mismo animal. Estos nativos creen que Mokèlé-Mbèmbé es tan real como un león, un hipopótamo o un rinoceronte y esta gente conoce la zona y los animales que allí viven como la palma de su mano. Pero, ¿Qué es el Mokèlé-Mbèmbé?

Muchos abogan por que sería un Apatosaurio, que habría dado esquinazo a la extinción en las pantanosas tierras del África Central.  Y es cierto que la descripción del animal hecha por los nativos encaja con la de un Apatosaurio. Sin embargo, los científicos y muchos cripzoológos descartan dicha posibilidad, que es avalada por los creacionistas.

La opción más plausible es que se trate de una especie nueva de reptil, siendo la que más encaja en la descripción que arrojan los nativos la de un Varano gigante. Cabe destacar que un animal de la familia de los Varanos (el Dragón de Komodo) posse unas dimensiones notables y de hecho su nombre (Dragón) evoca a un animal de grandes dimensiones. Su dieta sería piscivora, saliendo a la orilla a tomar el sol o reporducirse. Marcadamente territorial, atacaría a hipopótamos y a humanos cuando considera que ellos han invadido su territorio. Este Varano sería mucho más grande que el Dragón de Komodo.

Las teorías que aventuran que posiblemente se trate de Rinoceronte nadando o un grupo de Cocodrilos machos persiguiendo a una hembra en época de apareamiento suenan a desprecio hacia unas personas que conocen bien la zona y los animales que allí viven, si bien no es descartable que muchos de los avistamientos que hemos atribuido a Mokèlé-Mbèmbé sean confusiones con otros animales.

Lo único cierto a día de hoy es que no tenemos una prueba sólida que no pueda ser desmontada por cualquier escéptico y si un montón de indicios que parecen decirnos que “algo” se esconde en los pantanos del África central y esperan que alguien, definitivamente, arroje algo de luz a un tema que en pleno S.XXI sigue sumido en las brumas del misterio.

El Yeti llega a esta bítacora tras su aparición en el programa de Cuatro “Cuarto Milenio”, que últimamente está tratando temas de Criptozoología.

El Yeti. Quizás uno de los grandes enigmas de la Criptozoogía y solo el Monstruo del Lago Ness puede disputarle el “honor” de ser el críptido más buscado del mundo. Y es que los paralelismos entre las dos criaturas son enormes: ambos viven en lugares poco explorados, rodeados por una bruma de misterio y romanticismo; ambos han sido perseguidos por expediciones  y… no hay ninguna prueba contundente que pueda demostrar a día de hoy la existencia del Yeti. Hay algunos restos que se veneran en templos budistas del Himalaya, pero gran parte de estas reliquias pertenecen a un oso o al major, una especie de cáprido que habita por esos lares.

¿Qué animal es el Yeti? ¿Nos encontramos ante una nueva especie o ante un animal al que dimos por extinguido antes de tiempo? ¿Quizás es el Yeti fruto de alucinaciones provocadas por la falta de oxígeno en las alturas del Himalaya? Bien, los desglosaremos en este artíclo. La imagen que se nos viene a la cabeza es en un enorme ser humanoide, de largos brazos y cubierto de pelo.

Evidentemente, es un ser simiesco. Por los que las primeras teorías apuntaron a un simio gigante, un pariente lejano del Orangután, el gran simio del continente asiático. Un macho de orangután es un animal formidable, posiblemente uno de los animales más fuertes del mundo. Además, el orangután tiene los brazos largos, una marcha bípeda y su cuerpo recubierto de pelo. Además, el nombre de Orangután significa “Hombre del Bosque”… En contra de esto nos encontramos que actualmente no se han documentado simios y grandes simios en hábitats similares al Himalaya. Si bien hay simios en las montañas del Japón o en el Penón de Gibraltar en estos lugares hay frutos durante todo el año, circustancia que no se da en el Himalaya. Estas desventajas también se aplicarían a los que defienden que se trataría de un Gigantopithecus, un simio tan grande que dejaría como enanos a nuestros orangutanes y gorilas de hoy día.

La Sociedad Española de Criptozoología ha colgado una serie de interesantes artículos en su web acerca del Yeti en los que aventuran la posibilidad de que el Yeti sea un Oso Pardo, concretamente, un Oso Azul del Tíbet. Los animales de la familia de los osos tienen tendencia a erguirse sobre sus dos patas, si bien la marcha común de un oso es sobre sus cuatro patas. Un oso puede dejar además huellas similares a las de un ser humano… Visto desde lejos y con su marcha bípeda, un oso podría ser confundido con un ser humanoide. Además, gran parte de las reliquias que se custodian en templos budistas son en realidad huesos y pelo de oso

Para quien esto escribe, el misterio del Yeti es más simple de lo que parece: las diferentes subespecies de Oso Pardo que pueblan el Himalaya unido a la sujestión y a la falta de oxígeno, que suele provocar ciertas alucinaciones ha “creado” el mito del Yeti. Sin embargo, habrá incredulos que tilden esta explicación de simple y hasta que no se encuentre una prueba contundente no darán su brazo a torcer… A fin de cuentas, todos necesitamos monstruos en nuestras vidas.

Pese a que la tala indiscriminada hace que cada vez mengüe más, el Amazonas, el llamado “Pulmón de la Tierra” encierra secretos biológicos dignos de descubrirse y de documentarse. Lamentablemente, mucha de estas criaturas se extinguirán antes de que podamos siquiera, documentarlas y muchas de ellas (especialmente las plantas) pueden encerrar el secreto para curar enfermedades como el SIDA o el cáncer. Puede que este alegato ecologista sea lo políticamente correcto hoy día, pero quien me conoce bien, sabe que yo siempre he sostenido estas posturas antes de que se pusiesen de “moda”.

El Amazonas es hogar de animales sorprendentes como el Boto o como la Ambripígida, un insecto que parece sacado de “La Guerra de los Mundos”. Muchas zonas del Amazonas no han sido holladas por el pie del hombre y esas zonas encierran multitud de animales y plantas todavía por catalogar. Como se ve, el Amazonas es una cantera de “críptidos” y surtirá a esta bítacora de más monstruos en el futuro…

Cuentan los Indios del Amazonas que en las profundidades de la selva habita el Mapinguari, un antiguo chamán indio que por sus malas artes con la magia se vio convertido en una criatura horrible: una especie de oso con rostro humano, pelo rojizo, pies invertidos, dos bocas (una de ellas en el abdomen), inmune a las balas y con un hedor terrible. Combina la marcha cuadrúpeda con la bípeda. Para muchos científicos es una leyenda, un cuento que los abuelos cuentan a sus nietos al calor de una hoguera. Para otros, como el zoológo brasileño David Oren es un animal real y lo hace amparándose en los cerca de 100 testimonios que ha recogido de personas que afirman haber visto al animal o que han visto indicios de su existencia: heces, huellas o plantas mordisqueadas.

Pero, ¿Qué es el Mapinguari? Para muchos se trata de una versión brasileña del Bigfoot o del Sasquach norteamericano, aseverando sin duda que se trata de una especie de gran simio que habita por toda América. A favor de esta teoría se encuentran indicios como el Mapinguari alterna la marcha bípeda con la cuadrúpeda y sus rostro humanoide (considerando al simio como estrechamente emparentado con el ser humano). Además, de los tres continentes que albergan simios (África, Asia y América), dos albergan una especie de gran simio. Falta por tanto, un gran simio americano y muchos ven en el Mapinguari el “primo” americano del Orangután, el Gorila o el Chimpancé.

Sin embargo la teoría que más fuerza ha cobrado es que la que sostiene David Oren y la que es aceptada por la mayoría de los Criptozoólogos de hoy día: el Mapinguari es un Megaterium, una especie de perezoso gigante al que se cree extinto desde hace 9.000 años. A favor de esta teoría se fundamenta lo que sabemos del Megaterium por el registro fósil y por algo de zoología comparada (viendo un poco a los perezosos de hoy día). Sabemos por el registro fósil que el Megaterium podrían andar a dos y a cuatro patas (se erguía sobre sus traseras para alimentarse de las ramas de los árboles), poseía un pelo rojizo y su piel era dura, lo cual le haría inmune a balas de poco calibre. El asunto más espinoso es la segunda boca del Mapinguari, que Oren cree que puede ser una glándula que le permitiría marcar su territorio, por ejemplo. Respecto a su mal olor, este podría ser por la glándula abdominal o por que los perezosos actuales, al ser tan lentos, llegan a criar hongos en su pelaje lo que les hace desprender un olor desagradable. Podemos suponer que el Megaterium también tenga hongos en su rojizo pelaje debido a su lentitud. Así pues, los testimonios parecen indicar a que el Megaterium dio esquinazo a la extinción en las frondosas selvas del Amazonas.

Muchos zoológos que creen que el Mapinguari es un puñado de leyendas (despreciando así los testimonios de Oren, muchos de ellos tomados de indios que conocen la zona y a la fauna que habita en ella) acusan a los Criptozoólogos de modificar la realidad a su antojo para hacer encajar al Mapinguari con el Megaterium. Se apoyan en que el Mapinguari es un ser sanguinario, mientras el Megaterium era un herbívoro pacífico. Bien, cuando el Gorila era más un mito que una realidad zoológica, se le achacaba un comportamiento violento y sanguinario, cuando a día de hoy, se ha documentado que es un bonachón herbívoro en lugar de un violento carnicero.

Sea lo que sea, los testimonios recogidos y los indicios fósiles dan la razón a Oren. Las selvas del Amazonas son el lugar ideal para que el Mapinguari sobreviva, solo hace falta que los testimonios e indicios fósiles se vean complementados por una prueba contundente que demuestre que Oren, los criptozoólogos y los locos que les creemos tenían razón.

Siempre por estas fechas suelen aparecer en los medios de comunicación noticias sorprendentes, muchas de ellas relacionadas con el mundo del misterio: el avistamiento de una pantera negra en Mijas es uno de ellos.

En efecto, un ciudadano extranjero ha denunciado haber avistado un enorme felino de color negro en las inmediaciones de Mijas y además lo sostiene con pruebas: un par de fotos tomadas por su telefóno móvil. Referente a la fotografía podemos decir que es la típica prueba de existencia de un críptido: mal enfocada y de una baja calidad. A pesar de todo, la “alarma” ha cundido y la Guardia Civil se ha lanzado a la caza y captura del felino, pero no han encontrado nada.

 ¿Qué es lo que captó aquel guiri? Está claro que nos encontramos ante un felino, pues varios testigos lo han visto trepar a árboles. El color de la piel nos indicaría que nos encontramos ante una forma melánica, es decir un ejemplar que sufre un exceso de melanina (la sustancia que da el color negro a la piel o el pelaje). Actualmente hay dos especies felinas en las que se han documentado formas melánicas: el leopardo y el jaguar.

¿Cómo llega un leopardo o un jaguar negro a la Costa del Sol? Solo hay una: alguien lo tenía como mascota y bien por abandono, bien por que el animal haya escapado. Nos encontraríamos ante un animal cuyo origen no puede ser muy claro, en lo que a temas de legislación se refiere (la legislación española es muy clara en temas referentes a la tenencia de animales de esta carácteristica).  No sería el primer felino que anda por donde no debe, de hecho el año pasado se buscaba a una leona por el norte del país.

Quien esto escribe tiene otra teoría y es que la Bestia de Exmoor ha llegado a España. En efecto, cada vez son más los británicos que viven en España y nos encontramos ante el trasplante de este críptido de la campiña inglesa a la Costa del Sol. Desde el pasado siglo se ha especulado mucho con la existencia de panteras negras en el Reino Unido, estos animales llegarían a la campiña tras escapar de circos, zoológicos o casas de particulares que los tenían como mascotas. A estos grandes felinos negros (de los cuales se han documentado ataques)  se les ha llamado la Bestia de Exmoor.

Con esto no queremos decir que haya un grupo de panteras negras pululando por la Costa del Sol, sin duda, el turista captó algo, pero con la mala calidad de la foto sin duda el turista pudo captar por ejemplo, un gato negro de gran tamaño a una gran distancia y identificarlo con la Bestia de Exmoor. Aunque tampoco podemos descartar el hecho de que sea una pantera.

La Guardia Civil no la ha capturado todavía al felino, como tampoco capturaron a la leona del año pasado.  Este misterio tiene visos de acabar igual: un par de apariciones, una foto desenfocada como única prueba y luego, el felino desaparece y se archiva el caso. Desde esta bítacora no debemos de reclamar un mayor control acerca del número de felinos u otros animales que estén en manos privadas, pues muchas veces las instalaciones que los contienen no son las adecuadas y puede desenvocar en que tengamos a un peligroso depradador rondando por nuestros montes.

El Baiji o Delfín del Río Yangtze tiene el dudoso honor de convertirse en el primer cetáceo que se ha extinguido por culpa de la acción humana. En efecto, el número de Baijis (un delfín que habitaba en las aguas del Río Yangtze en China) han ido disminuyendo al mismo tiempo que la economía china ha ido despegando: la pesca intensiva, los atropellos de embarcaciones contra estos animales y la degradación ambiental fue poniendo al Delfín del Río Yangtzé al borde de la extinción.

Sin embargo, lo que de verdad dio la puntilla al Baiji fue la construcción de la Represa de las Tres Gargantas, símbolo del poder de la Nueva China. Lamentablemente la represa alteró lamentablemente el habitat del Baiji. Fue el golpe de gracia a una especie que desde hace un tiempo estaba muy, muy amenazada.

Este verano una expedición científica que recorrió el Río Yangtze en busca de ejemplares volvió sin detectar o avistar a un solo ejemplar de este maravilloso cetáceo. Los miembros occidentales de la expedición dieron por extinto al Baiji, sin embargo el experto chino Wang Ding no lo vio tan claro y afirmó que la expedición no exploró ciertos lugares inaccesibles ¿ Se ocultarían allí los últimos Baijis? El debate estaba servido. En Occidente se dio al Baiji por extinto, mientras que en China se negaba su extinción…

… Hasta que apareció en esta historia Zeng Yujiang, un vecino de la provincia china de Anhui. Yujiang filmó y dijo haber avistado un Baiji. La filmación ha sido usada por el Instituto de Hidrobiología de la Academia de las Ciencias Chinas como aunténtica. De hecho, el WWF no ha declarado extinguido al Baiji (de hecho para considerar extinguida a una especie hay que esperar 30 años sin  avistar un ejemplar salvaje para declarar a una especia extinta).

Sin embargo, no podemos afirmar que el Baiji puede haber dado esquinazo a la extinción tan fácilmente. No se ha calculado el número de Baijis que quedan actualmente pero se cree que es un número insuficiente como para lanzar la especie de nuevo. El Baiji, tarde o temprano, se extinguirá. Debemos de tomar nota para que esta triste historia no puede volver a repetirse.

Se calcula que en tiempos de la Dinastía Han el número de Baijis alcanzaba el número de 5.000 individuos. Su número ha ido disminuyendo alarmantemente a pesar de que el Gobierno chino lo declaró especie protegida y prohibió su caza. El último tren por salvar al Baiji pasó en 1992, cuando se barajó la posibilidad de pescar unos cuantos y llevarlos a una reserva para recuperar su población. Esta experiencia si se hizo con la Marsopa Sin Aletas, la cual se ha reproducido con bastante éxito.

El Baiji es una de las especies de delfín fluvial que hay en el mundo junto con el Boto (o Delfín del Amazonas), el Susu (o Delfín del Ganges),  el Delfín de Irrawaddy y el Tucuxi.

La Historia del Baiji recuerda que a veces, la ciencia “entierra” a determinadas especies antes de tiempo. Creo que lo más prudente es seguir las indicaciones del WWF a la hora de declarar extinto a tal o cual animal y esperar un  margen de 30 años (margen más que suficiente para organizar nuevas espediciones de búsqueda y mueran los ejemplares cautivos en los zoos, aunque en este caso el último ejemplar cautivo murió en 2004).

El Baiji no es el primer ni el último animal al que se le ha declarado extinto antes de tiempo y si bien su extinción puede ser irrevocable “la vida”, como bien dijo Ian Malcom en Jurassic Park, “siempre se abre camino”.

El Monstruo del Lago Ness es posiblemente el “críptido” más famoso del mundo, sobre el que más se ha escrito, más se ha debatido y más ha aparecido en series de T.V. y películas, por eso he decidido que sea él el primer monstruo en pasar por esta bítacora. El Monstruo del Lago Ness ha traspasado la barrera de la Criptozoología y se ha convertido en un reclamo turístico, pues no pocas son las agencias de viajes que en sus ofertas de viajes por Escocia se ofrece una excursión al Lago Ness para ver si hay suerte y podemos toparnos con tan esquiva criatura. “Nessie”, como cariñosamente se le llama, se ha convertido en una de las muchas cosas que se nos vienen a la cabeza cuando hablamos de Escocia.

 Lamentablemente podemos afirmar que “Nessie” es una leyenda y que no hay animal alguno oculto en las profundas y frías aguas del Lago Ness. A lo largo de este artículo, trataremos de desmontar las distintas teorías que se han ido planteando acerca del origen de “Nessie”, así como esbozar un poco la historia de su mito.

Desde siempre circularon historias y leyendas acerca de la presencia de un monstruo en las aguas del Lago Ness (que se encuentra cerca de la ciudad escocesa de Inverness). Ya en la Edad Media se habló de que San Columba salvó a un bañista de morir devorado por un monstruo que habitaba en el Lago Ness. Sería durante los años 30 cuando se producirían los avistamientos que catapultarían a “Nessie” a convertirse en el enigma número uno de los criptozoólogos y en el críptido más famoso del mundo (solo el Yeti y Bigfoot pueden disputarle tal “honor”). Los primeros testimonios tienen en común una cosa: el avistamiento de un enorme reptil acuático.

Hubo una verdadera fiebre por “cazar” al monstruo (fiebre que hoy día aún perdura). Se tomaron fotografías y se hicieron filmaciones (hoy días descartadas, como es el caso de la llamada “Fotografía del Cirujano”) pero que en su tiempo fueron esgrimidas como pruebas irrefutables de la existencia de “Nessie”. ¿Pero qué clase de animal es “Nessie”? Mucho se ha hablado de esto y en los siguientes párrafos lo desglosaremos, así como los “peros” a la posibilidad de que el monstruo del Lago Ness sea este animal.

La imagen que nos viene a la cabeza cuando se nos habla del Monstruo del Lago Ness es la de un Plesiosaurio, un reptil marino que convivió con los Dinosaurios. Que un animal que convivió con los Dinosaurios haya llegado a nuestros días no es algo nuevo ni debe sonar extravagante. Cocodrilos y Tiburones han convivido con estos animales y les han sobrevivido sin apenas grandes cambios evolutivos. ¿Pero como un animal marino como el Plesiosaurio pudo entrar al Lago Ness? El Lago Ness estaba conectado con el mar hace millones de años, ergo la posibilidad de que un grupo de Plesiosaurios se “mudasen” al Lago Ness no debe de ser descartada, como tampoco su posterior aislamiento geológico. Se necesitaría un grupo considerable de Plesiosaurios para poder conformar una comunidad lacustre que llegase, como mínimo hasta nuestros días. Aquí se plantea el primer problema: el Lago Ness no podría mantener a un número muy elevado de Plesiosaurios adultos. La Evolución podría solucionar este problema haciendo que el tamaño de los animales disminuyese y que no demandasen tantos nutrientes. Es una solución que la Evolución ya ha probado con éxito en otras especies animales. El siguiente problema tiene que ver con la reproducción. Llegaría un momento en el que todos los ejemplares del Lago estarían emparentados (se supone que son los últimos de su especie y que no pueden entrar ejemplares nuevos desde que el Lago Ness quedó separado del mar) y llegaría un momento en el que no pudiesen nacer ejemplares viables a todos los efectos. El Plesiosaurio es un reptil marino, es decir hace gran parte de su vida en el medio acuático, pero algunas funciones ha de hacerlas en tierra. Como poner huevos. Resulta sorprendente que nunca nadie haya avistado ni descrito a un Plesiosaurio haciendo un nido en la orilla del lago ni nadie haya descubierto un nido. Puede ser que las puestas se hagan de noche y que el nido se disimule perfectamente como lo hacen los nidos de las Tortugas Marinas. Hay un inconveniente a este aspecto y es que las arenas de las playas tropicales donde anidan las Tortugas Marinas no dan el calor que puede dar el lodo del Lago Ness. Así que nuestros Plesiosaurios se verían obligados a fabricar un túmulo donde poner sus huevos, como hacen muchos Cocodrilos actuales. El último inconveniente a la posibilidad de que el Plesiosaurio haya dado esquinazo a la extinción en un frío lago de Escocia es que es un animal perteneciente al orden de los reptiles. Eso implica que al contrario que lo que los Dinosaurios, los Plesiosaurios tienen sangre fría. Los Plesiosaurios de sangre fría no podrían sobrevivir en las gélidas aguas del Lago Ness.

Descartada la posibilidad de que Nessie sea un Plesiosaurio se aventuró la posibilidad de que sea un mamífero, para ser más exactos, una Foca o una Nutria de tremendas dimensiones y de cuello anormalmente largo. Esta hipótesis falla por la base: las Focas y las Nutrias suelen pasar tiempo en el agua, sí, pero básicamente para buscar comida. El resto de su tiempo lo pasan en tierra. ¿Nadie ha documentado a un grupo de Focas o Nutrias gigantes tomando el sol en la orilla del Lago Ness?  Nadie. Nadie ha tomado fotografías o grabaciones de un grupo de animales descansando… Ni siquiera desenfocadas. A favor de esta posibilidad es que estos animales tendrían sangre caliente y que están acostumbrados a habitar en aguas frías.

Se descartó rápidamente la hipótesis de que un gran mamífero sea el archiconocido “Nessie”. Se habló entonces de que fuese un animal marino, un pez, una suerte de Anguila gigante. Esto vuelve a fallar por la base. La mayor parte de los avistamientos del Monstruo del Lago Ness se producen cuando el animal va a la superficie a respirar. Ningún pez muestra un comportamiento así.

Las pruebas no son contundentes. No se ha capturado ningún ejemplar ni se han encontrado restos biológicos como excrementos o incluso, el cadáver de algún ejemplar.  Tampoco se han tomado fotografías claras (todas están mal enfocadas) ni se han hecho grabaciones de buena calidad (más bien al contrario, la calidad de estas grabaciones es pésima). Ninguna prueba ha tenido la contundencia suficiente para evitar ser rechazada por todos los expertos.

¿Hay algo en el Lago? Sí, mucha sugestión y un cúmulo de circustancias que han hecho creer que un Plesiosaurio había ido a refugiarse allí. Las condiciones del propio Lago Ness (su forma y demás) hacen que se caiga en la confusión al ver a animales normales como Aves Acuáticas, Focas o Esturiones (estas dos últimas especies visitan asiduamente el Lago Ness) algo más alargadas.  Así mismo, las corrientes del propio lago hacen que un objeto como un tronco pueda “nadar” como una serpiente marina. Esto es Nessie amigos: sugestión, animales normales, troncos y una lago con una fisonomía que se presta a los efectos ópticos.

Hay mucha intoxicación en este asunto de la Criptozoología. Para empezar, muchos investigadores se agarran a pruebas poco fiables como fotos mal enfocadas o testimonios vagos.  También hay mucho creacionista suelto por esta ciencia deseoso de negar la Extinción y la Evolución.

Esta bítacora es marcadamente Evolucionista, quien esto escribe cree firmemente en la Evolución y en las teorías de Darwin. De hecho, como estudiante de Historia, he recibido algunas nociones de Prehistoria y hay muchas evidencias fósiles que demuestran que la validez de las teorías de Darwin.

Sin embargo, este blogger cree que si bien la Extinción es un proceso más de la Naturaleza es cierto que se le puede dar de lado. De hecho, animales como el Cocodrilo o el Tiburón han llegado a coexistir con los Dinosaurios (y en muchas ocasiones han llegado a devorarlos), y algunos (como el Tiburón) estaban en la Tierra antes de que apareciese el primer Dinosaurio. Y aquí siguen nadando en nuestros mares y tostándose al sol en las orillas de los ríos. Salvo algunos cambios referentes al tamaño estos dos animales apenas han cambiado. Y también creo firmemente que no se han documentado todas las especies animales del planeta, por ejemplo, los fondos de los mares son unos desconocidos para nosotros. Conocemos más el espacio que los fondos de los mares.

Recuerdo que el año pasado una expedición hayó una selva virgen en Asia (creo que en Indonesia o Papúa Nueva Guinea) donde se encontraron nuevas especies de animales… la Tierra y la Naturaleza aún guardan secretos y desafíos para nuestros científicos.

El padre de la Criptozoología es el zoólogo belga Bernard Heuvelmans y su obra maestra, Tras la pista de Animales Desconocidos (1955).  En ella Heuvelmans “funda” la Criptozoología tal y como la conocemos hoy día. Sin embargo, el propio zoólogo belga no se reconoce como “padre” de esta disciplina, si no que señala al zoólogo holandés Anthonid Cornelis Oudemans y su obra La gran Serpiente Marina (1892).

La Criptozoología ha descubierto para la zoología animales como el Okapi (emblema de la Sociedad Internacional de Criptozoología) o sacado del cajón de la extinción como es el caso del Celacanto. Bien es cierto que muchos de estos animales gueron descubiertos por zoólogos, pero hay que reconocer que los criptozoólogos llevaron buscándolos mucho tiempo antes, dando crédito a las pruebas que los zoólogos rechazaron cuando se les presentaron.

Bien, Bienvenid@s a esta mi humilde bítacora. He decidido escribir un blog como muchos otros pelaos en el mundo. Este blog va a versar sobre Criptozoología. ¿Qué que es la Criptozoología? Para muchos es una “pseudo-ciencia”, para quien esto escribe es una ciencia encargada de buscar nuevas especies de animales, llamados “críptidos”.

Los que estudian esta ciencia son llamados Criptozoólogos, para muchos no son sino vulgares “cazadores de monstruos” pero para quien esto escribe es gente que debe tenerse en cuenta. En Biología y en cualquier otra ciencia no se ha dicho la última palabra ni se dirá mientras siga avanzando. Quedan muchos lugares donde el Ser Humano no ha pisado y se sabe más del Universo que de los fondos marinos. ¿Qué nos puede hacer pensar que en esos lugares no se hayen especies animales nuevas? De hecho aparecen especies animales todos los días. Y todos los días se extinguen animales, muchas de estas especies ni siquiera han sido catalogadas por la ciencia… Generalmente la mayor parte de estas especies nuevas son animales de pequeño tamaño como ranas, pequeños mamíferos o insectos, pero no es descartable que entre esas especies no se encuentre algún ave, mamífero o reptil de gran tamaño.

La Criptozoología no solo se encarga de descubrir nuevas especies animales si no a veces se trata de no mandar al cajón de la extinción a ciertas especies animales. La mayor parte de los “críptidos” de los que hablaremos aquí no son especies nuevas, si no que se aventura que pueden ser animales extinguidos que no lo están tanto…

Me dirás ahora “Vale Fran, te gusta la Criptozoología, pero ¿Algún críptido ha sido descrito por la ciencia?”. Muchos. Puedo hablaros de cinco casos: el gorila, el rinoceronte indio, el manatí, el okapi o el celacanto.

 De hecho los unicornios y las sirenas de nuestros cuentos infantiles son reales, como un perro o un oso. El Unicornio tiene su base en el Rinoceronte Indio, más pequeño que sus parientes africanos y que posee un solo cuerno. El cuerno del Rinoceronte Indio se comercializaba en Europa a través de la Ruta de la Seda junto con especias y demás productos suntuarios. Para un Europeo del S.XV el cuerno del Rinoceronte Indio es el cuerno del Unicornio y de hecho, en mis incursiones por Internet buscando “críptidos” llegué a leer una descripción de un presunto “Unicornio” que no era si no un ejemplar de Rinoceronte Indio.

Las sirenas en cambio tienen su base en el Manatí o el Dugongo, animales pertenecientes al orden de los Sirenios. Las hembras de estos animales se caracterizan por tener dos pechos como las mujeres y dan de mamar a sus retoños de igual manera que los humanos. Para un marinero del S.XVI los manatíes eran las sirenas. De hecho en Brasil el Manatí recibe el nombre de “peixe-hombre” (pez hombre). 

Pasamos ahora al caso del Celacanto. Era un pez que se creía extinto desde hace miles y miles de años, hasta que un día un pescador sudafricano se lo encontró en sus redes. En pleno S.XX. Hubo que sacar al Celacanto del “cajón de la extinción” y ponerlo con el resto de animales vivos.

Esta bítacora pretende difundir que a veces hay que tener la mente un poco más abierta que hasta hace poco animales como el Gorila, el Manatí o el Rinoceronte Indio no eran sino monstruos o animales fantásticos. O criaturas imposibles, a las que se creía más bien piezas de museo, como el Celacanto. Pues disfrutad de la Bítacora y leedme.

Att

Fran